Éste trabajo lo hice entre el año pasado, y el antepasado, pero hasta ahora lo muestro, después de haberlo trabajado un poco más.
Es importante para mí mostrarlo, y que encuentre sus lectores. Habla de mi proceso ante el I Ching como un mapa de consciencia y busca lazos para encontrarse con otras psiques.
La introducción del libro la pongo aquí, y arriba al tope para que sea lo primer en ser leído el poema que me pone exactamente frente al trabajo que se desarrolló después, libro por libro. Y a partir de la siguiente entrada lo haré al revés, pondré el último poema (libro correspondiente al I Ching) y de ahí hacia atrás.
Frente
al I Ching
El libro de mis
mutaciones
12/08/2012
Zamira Bringas
Contenido
Aquí me encuentro,
Entre el Cielo y la Tierra.
Así soy. Parte de ellos.
Así me encuentro:
Vasija levantada por las manos
Una esfera que no sabe dónde empieza.
Así, arrastrando silencios,
con las palabras ateridas.
La cabeza es entonces un volcán contenido.
Mis sensaciones hablan de años, de días buscando cauce.
Las palabras se esconden, la página blanca estalla...
Me encuentro a un lado de mis propios deseos
de mis ganas de decirte
de decirles... de decirme…
Ahí me encuentro,
Mutando…permutando…transmutando
Despertando consciencia.
Creando mi mundo con mi decisión.
Eligiendo un punto de referencia
Que coincida con el cosmos.
INTRODUCCIÓN
Desde hace algún tiempo buscaba
una manera de expresar cómo a través de los años había tenido una serie de cambios, siempre de
buscando un equilibrio, pero sin perder mi propia esencia y sin por ello
tampoco hacer todo un tratado de Psicología, ni una biografía. Se trataba de ir
registrando de una manera diferente esa transformación interna.
El
libro I Ching, el libro de las mutaciones, me reflejaba de manera
personal, mis mutaciones, y sentí, entonces que era un buen camino.
Tomé
los 64 libros que lo conforman, como los temas que desarrollaría en cada poema.
La tarea era difícil y ambiciosa, pero me daría la oportunidad. Fue una
experiencia intensa, en donde no solo hablaba de mis cambios, y de mi historia,
sino que en el camino, el proyecto mismo y la forma iban mutando.
Sobre el I Ching
El I
Ching es un tratado de transformación chino. En Oriente la unidad y la
felicidad se buscan dentro uno mismo, en donde lo único que hay que hacer es
armonizar los componentes para verla. Primero hay que conocerse a sí mismo,
para saber lo que es bueno para el alma, no en el sentido ético, sino de
beneficio. Cuando hacemos cosas en contra de nuestra alma, se pueden manifestar
a través de alguna enfermedad, incluso
alguna patología.
El
I
Ching es también un compendio de filosofía taoista aplicada a la vida.
Su estructura se basa en que el todo que es Tao, teóricamente incapturable, se
transforma en dos fuerzas: Yin, (femenino) y Yang, (masculino), y ambos en su
relación, dan todos los fenómenos que existen y todas las formas de vida.
Todas
las situaciones podrían ser conceptualizadas en este esquema: opuestos
emergiendo, desde siempre y conteniéndose el uno al otro y en constante
cambio. Sin la experiencia de unidad, el
Yin y el Yang entran en divergencia o conflicto. Cualquier actitud que se
equilibre con su opuesto va a producir armonía.
Se
trata de un concepto de dualidades para aprender -sobre todo- a fusionarlas.
El
I
Ching se basa en las transformaciones cíclicas: transformación,
movimiento y flujo. Buscando no alterar
las cosas fijándolas. El uso de su mensaje es indirecto, simbólico y sirve de
plataforma si usamos nuestra intuición
correctamente, si alejamos la mente conceptual.
Por
otro lado, tiene elementos del futuro pero para orientar el presente. Un acto
ritual abre y conecta a la Psique directamente. Igual que la poesía.
El
conocimiento oriental por tomar en cuenta al ser humano relaciona directamente
éste conocimiento a las fuerzas o procesos cósmicos que dirigen la conciencia
humana y que dirigen las relaciones intrapersonales.
Así
es que tomé cada libro para que me diera una lectura de alguna experiencia o
reto en mi vida.
La Forma
Empecé
con un poema de verso libre, que habla de mi situación ante el proyecto, ante
el Libro que había escogido para guiarme en el proceso. Y sin pensarlo, algunos
los escribí en verso. Todo iba mutando en el camino.
Por
otro lado las imágenes de cada uno de los libros del I Ching, me llevaban al haikú.
Lo que ha llegado más a occidente, es la poesía tradicional japonesa, en su forma del haikú, que consiste en un poema
breve de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, respectivamente, y con su temática sobre la naturaleza. Es
importante decir que la poesía china clásica influyó muchísimo a Japón y que
para cuando la escritura china llegó a Japón, aproximadamente en el siglo VIII
D.C, ya tenía en China más de 20 siglos de historia. Curiosamente esto sucedió
durante la dinastía Tang, misma en la que se definió la métrica en la poesía
china, llamada shi, y que consiste en
una estrofa de versos de 5 o 7 pies y cuya rima recaía en los versos impares.
De hecho, los orígenes directos del haikú están en el haikai chino, que es una forma poética marcada y que se basa en lo
cómico y lo divertido. Mucho más adelante es que se hizo la separación de los
diferentes géneros, dándole más un carácter espiritual al haikú.
Esto,
y su sencillez, su sutileza y austeridad y aparente asimetría, que sugiere
libertad y eternidad, como si se tratara de una estación interior, me venían bien para dar con imágenes, y estas
características en la forma, el contenido que pretendía: mis estaciones
internas, con sus ciclos.
Después,
de una manera hasta atrevida, dejé toda medida, no respeté ni las reglas del
soneto, ni del haikú, y jugué a hacer figuras con las letras, moviendo
las palabras como con un pincel para plasmar formas y abriendo canales con las
líneas de los versos.
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